Largas colas en los grifos y el aumento en el precio de los combustibles se repiten en diversos países del mundo, reflejando el impacto económico de la guerra en Medio Oriente. Escenas similares se registran en estaciones de servicio de naciones como Egipto, Italia y Corea del Sur, donde los ciudadanos afrontan el encarecimiento de la gasolina y el diésel.
La volatilidad del mercado energético se ha intensificado en los últimos días. El precio del barril de petróleo llegó a superar los 100 dólares, impulsado por el conflicto y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Esta situación ha generado fuertes fluctuaciones en el mercado internacional.
Especialistas advierten que la incertidumbre geopolítica podría tener efectos globales. El Banco Mundial ha señalado que un precio del petróleo cercano a los 100 dólares podría reducir el crecimiento del Producto Bruto Interno mundial en 0,4 % y elevar la inflación en alrededor de 1,2 %, afectando el costo de diversos productos y servicios.
EVALÚAN MEDIDAS
En medio de este escenario, los líderes del G7 evalúan medidas para contener el impacto económico del conflicto, incluyendo la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo. Sin embargo, la volatilidad continúa mientras persisten las tensiones militares y la incertidumbre sobre la duración de la guerra.


