La delincuencia se ha vuelto un pan de cada día para los transportistas, quienes tienen que salir a trabajar con el riesgo de sufrir algún atentado y lamentablemente desprotegidos por falta de apoyo de las autoridades.
Esta situación ha ido en aumento durante los últimos meses, cobrando víctimas en Lima Metropolitana y a nivel nacional. A pesar de las diversas protestas, aún no se ha encontrado una solución clara a este problema.
SITUACIÓN CONSIDERADA TRAGEDIA
La situación es una verdadera tragedia, para Fausto conductor de 51 años, las extorsiones a transportistas no solo ponen en riesgo la vida de quienes trabajan detrás del volante, sino que generan un impacto directo en los usuarios que dependen del transporte público cada día.
Graciela Donaire, trabajadora en el rubro desde hace 30 años, reconoce que nunca antes había enfrentado una situación de este tipo. Mientras tanto, Maritza, madre de dos niñas y cobradora, sobrevive del día a día, para poder solventar los gastos de su familia, así la situación represente un riesgo latente.
USUARIOS SIENTEN EL GOLPE
Esta problemática incluye también a los miles de ciudadanos que utilizan el transporte público para ir a trabajar o estudiar. La falta de unidades afecta indirectamente a toda la población, incrementando la dificultad de movilidad y generando pérdidas económicas para familias y trabajadores.
Los extorsionadores siguen operando sin control, atentando no solo contra la vida de conductores y pasajeros, sino también causando un impacto económico directo e indirecto sobre cientos de empresas y miles de familias.
SUSPENDEN OPERACIONES
La mañana de este jueves, los transportistas de la ruta 32, que conecta Lima y Callao, no salieron a trabajar, siendo esta una de las tantas rutas que hace semanas no operan con normalidad. Otras empresas de transporte también han tenido que suspender actividades, afectando a cientos de trabajadores y usuarios.


