La creciente ola de violencia contra el transporte público ha desatado la indignación de transportistas y ciudadanos, quienes han comenzado a alzar su voz bajo una misma consigna: “¡Basta ya!”. Cada día, conductores, cobradores y pasajeros se convierten en nuevas víctimas de la criminalidad vinculada a extorsiones y sicariato.
Las imágenes de buses incendiados y ataques armados se han vuelto cada vez más frecuentes, alimentando el temor entre quienes dependen diariamente del transporte público para movilizarse o trabajar. Frente a esta situación, ciudadanos y trabajadores del sector expresan su hartazgo y piden medidas urgentes para frenar la violencia.
En medio de esta situación, trabajadores del transporte público aseguran que continúan laborando pese al miedo constante de ser víctimas de ataques. Cobradores y choferes afirman que la inseguridad se ha convertido en parte de su rutina diaria.
CASOS RECIENTES
Esta indignación colectiva se produce en medio de recientes hechos violentos que han conmocionado al país. Uno de ellos fue el asesinato del conductor José Cumpa Chavesta, quien fue quemado vivo por criminales que exigían el pago de cupos a la empresa de transporte ETSIBOSA.
Horas después, en el Callao, sicarios atacaron a balazos una combi con varios pasajeros a bordo. Durante el atentado, Maritza Talaverano, una pasajera que se encontraba dentro de la unidad, fue alcanzada por los disparos y perdió la vida.

