La violencia volvió a golpear con fuerza en Lima. Asunción Quispe, estudiante de química farmacéutica y madre de familia, murió tras un ataque armado dirigido contra una unidad de transporte conocida como “Los Rojitos”. Su historia ha conmocionado por la forma en que se truncaron sus sueños.
Sus familiares la recuerdan como el alma de cada reunión, siempre alegre y dedicada a los suyos. Entre lágrimas, su madre revive la promesa que hoy duele más que nunca: trabajar incansablemente para darle lo mejor a su familia, una meta que quedó inconclusa.
El ataque ocurrió cuando la joven viajaba como pasajera, siendo alcanzada por una bala que acabó con su vida. Junto a ella también resultó afectada otra mujer, en un hecho que refleja el peligro constante en el transporte público.
La familia no solo pide justicia, sino también apoyo psicológico para la hija de 8 años que quedó huérfana. El impacto emocional ha sido devastador, especialmente para sus seres más cercanos, que aún no asimilan la pérdida.
Horas después, su cuerpo fue llevado a su vivienda en Villa El Salvador, donde amigos y familiares la despidieron. Su historia se suma a la de muchas víctimas de la inseguridad que hoy obliga a vivir con miedo en la ciudad.


