Una semana de excavaciones en el complejo arqueológico Pacatnamú fue suficiente para revelar nuevas evidencias sobre los rituales, la alimentación y la organización de quienes peregrinaron hasta esta ciudad sagrada del valle de Jequetepeque, La Libertad. El equipo del Proyecto Arqueológico Pacatnamú encontró restos de antiguos banquetes, un fruto vinculado con ceremonias de sangre, cerámica nunca antes registrada en la zona y señales de clausuras rituales de templos.
Banquetes de peregrinos y productos de distintos ecosistemas
La arqueóloga Carito Tavera, codirectora del proyecto junto con el profesor Edward Swenson, de la Universidad de Toronto, explicó que las investigaciones se concentran en la Huaca 34. En este sector fueron recuperados restos de chirimoya y lúcuma, moluscos marinos, peces y huesos de camélidos, posiblemente llamas o alpacas, que habrían sido consumidos durante reuniones ceremoniales.
La presencia conjunta de alimentos procedentes del mar, el valle y zonas más elevadas demostraría la intensa movilización de personas y recursos hacia Pacatnamú, considerado uno de los principales centros de peregrinaje y oráculos prehispánicos de la costa norte peruana. Según Tavera, estas evidencias ayudan a comprender cómo funcionaba la ciudad más allá de sus templos y plazas ceremoniales.
El ulluchu y la cerámica que sorprende a los arqueólogos
Entre los descubrimientos más relevantes figura un fruto completo de ulluchu, planta representada en la iconografía mochica y asociada con la denominada “sacerdotisa de la copa”. Estudios previos señalan que habría sido utilizada para impedir la coagulación de la sangre empleada en ceremonias religiosas. También se identificaron antiguos templos cuidadosamente cubiertos antes de construir nuevas estructuras, una práctica que demuestra que las huacas eran concebidas como espacios vivos que necesitaban renovación.
Los arqueólogos encontraron, además, fragmentos de cerámica con formas y estilos decorativos que no habían sido documentados anteriormente en el valle de Jequetepeque, así como construcciones moche remodeladas posteriormente por la cultura Lambayeque. El proyecto, desarrollado por especialistas peruanos y canadienses, continuará durante al menos cuatro temporadas e incorporará herramientas de arqueología digital para registrar el deterioro, las zonas afectadas por saqueos y las áreas que requieren medidas urgentes de conservación.
Con información de Agencia Andina.


