Un producto olvidado dentro de una maleta podría convertir un viaje a Tailandia en un grave problema judicial. Desde junio de 2026, quienes intenten ingresar o sacar cannabis del país sin autorización se exponen a penas de hasta 10 años de prisión, una multa máxima de 500.000 baht —aproximadamente USD 15 mil— o ambas sanciones, según una advertencia atribuida a la Embajada de Estados Unidos en territorio tailandés. La disposición alcanza a turistas, residentes y ciudadanos locales que crucen las fronteras del país.
Cannabis legal no significa libre traslado
Aunque Tailandia despenalizó la posesión de cannabis en 2022, su importación y exportación continúan prohibidas sin los permisos correspondientes. Además, desde el 17 de junio entró en vigor un nuevo régimen aduanero que establece multas desde 30.000 baht por cada kilogramo detectado al salir del país. Quienes no paguen pueden permanecer detenidos y afrontar un proceso penal con penas de hasta dos años de cárcel, dependiendo de la infracción investigada.
La restricción no se limita a las flores de cannabis. Las autoridades aeroportuarias prohíben el ingreso de alimentos, cosméticos y productos herbales que contengan cannabis o cáñamo. Los viajeros tampoco deben asumir que una receta médica emitida en el extranjero será aceptada por los agentes tailandeses, debido a que el uso medicinal está sujeto a prescripciones y autorizaciones expedidas bajo la legislación local.
Aumentan los controles en aeropuertos de Tailandia
El endurecimiento de las medidas responde al crecimiento del tráfico internacional de cannabis y al uso de pasajeros como correos de organizaciones criminales. Solo durante los primeros seis meses de 2026, alrededor de 600 viajeros fueron detenidos en aeropuertos del Reino Unido por trasladar esta droga, mientras Tailandia reforzó su cooperación con agencias extranjeras para detectar cargamentos antes de que abandonen el país.
Las embajadas y especialistas en viajes recomiendan vaciar y revisar cuidadosamente maletas, mochilas, bolsos y equipajes de mano antes de volar. Aceites, comestibles, semillas, medicamentos y otros derivados pueden generar una intervención aduanera, aunque la cantidad sea reducida o el producto sea legal en el lugar de residencia del pasajero. Al cruzar una frontera internacional prevalecen las leyes del país de destino y alegar desconocimiento o un olvido no garantiza que el viajero quede libre de responsabilidad.



