El acceso a internet en los hogares peruanos pasó del 20.2 % en 2012 al 60.1 % al cierre de 2025. Con ese salto, el entretenimiento dejó de girar en torno al horario estelar para hacerlo alrededor del scroll en el celular, según una medición elaborada por Inkabet sobre las industrias culturales del país.
El control remoto ya no manda. Esa es la conclusión central de un estudio sobre industrias culturales elaborado por Inkabet, que sostiene que el entretenimiento en el Perú se reorganizó por completo en torno al consumo en el teléfono móvil. El horario estelar perdió su lugar de privilegio y, en su reemplazo, se consolidó una etapa marcada por los creadores de contenido locales y por audiencias que se gestionan a sí mismas.
La medición de Inkabet apoya su lectura en cifras del INEI y de DataReportal. El acceso a internet en las viviendas creció del 20.2 % en 2012 al 60.1 % a fines de 2025; la penetración móvil llegó al 95.4 %; y más de 28.5 millones de personas conectadas en el país destinan alrededor de tres horas diarias a las redes sociales, por encima del tiempo que dedican a la televisión tradicional. Con esos números sobre la mesa, el estudio describe al smartphone como "el nuevo control remoto" de la generación actual.
De la cultura chicha a los creadores de contenido
El análisis traza una línea de continuidad entre la identidad digital peruana de hoy y la cultura chicha de los años ochenta, aquel movimiento que dio rostro y voz a los sectores urbanos migrantes con íconos como Chacalón y Los Shapis. Según Inkabet, esa misma esencia, cercana, directa y de raíz popular, se trasladó a un vínculo sin intermediarios entre la figura pública y su comunidad.
El nuevo modelo de celebridad, señala el estudio, funciona como una marca de estilo de vida en la que la televisión es apenas una pieza más. El caso de Flavia Laos, reconocida en los People's Choice Awards, sirve de ejemplo de cómo la relevancia dejó de medirse por rating para medirse por engagement, es decir, por el nivel de interacción de la comunidad. Esa lógica, agrega la medición, también empieza a permear el entretenimiento en línea, donde algunas figuras participan en el diseño de experiencias pensadas para su propio público digital. Esta tendencia se materializa en proyectos como el Inkatonazo, un slot exclusivo de Inkabet diseñado bajo la estética de la influencer.
Los nombres que marcan el ritmo
Para Inkabet, el mapa de la fama ya no lo dibuja un jefe de programación. El estudio identifica a varios referentes que dominan este nuevo entorno:
- Gerardo Pe, que encarna el salto del humor callejero al mundo digital y conectó de forma orgánica con millones antes de llegar a los medios masivos.
- Luciano Mazzetti, ejemplo de cómo el contenido gastronómico y de viajes hoy se cocina en YouTube y no en los sets de televisión.
- Zully y Milenka, que representan la profesionalización del carisma popular a través del streaming en plataformas como Kick o TikTok Live.
- Valentino, que levantó su comunidad directamente en el algoritmo de TikTok e Instagram antes de dar el salto a la pantalla.
- Hablando Huevadas (Jorge Luna y Ricardo Mendoza), que trasladaron la chispa de la calle desde YouTube hasta producciones de escala estadio.
- Grupo 5, que lidera la modernización de la cumbia apoyándose en el algoritmo de Spotify para conectar con nuevas generaciones.
- Hermanos Yaipén, que demuestran la vigencia de la orquesta tradicional adaptada al entorno digital, con tendencias virales y colaboraciones estratégicas.
De las antenas a los servidores
La conclusión del estudio de Inkabet es nítida: la influencia migró de las antenas a los servidores. La relevancia ya no se construye por sintonía, sino dentro de comunidades que valoran la interacción por encima del rating. Para la firma, el entretenimiento peruano se transformó en un ecosistema donde la vena emprendedora de la cultura local encontró en lo digital la vía para conversar con audiencias de todo el mundo.

